Limpiar la estantería es eso que haces cuando quieres relajarte admirando a tus preciosos libros, darles un nuevo toque para que luzcan un nuevo brillo. El hecho de que la mía sea pequeña es un alivio. No tengo que pasar horas y horas quitando libros y volviéndolos a poner (lo que hace que no deje de ser algo relajante para ser algo tedioso). Cuando decides ordenar todos los habitantes de la estantería, te das cuenta del amor que sientes por todos tus libros y de lo mucho que te enriquece la lectura, pero también te das cuenta de otras cosas sin tantas florituras.
1. No entran más libros. Si quiero hacerme con alguno más, uno de los que ya tengo tiene que irse. Esto me hace pensar en la cantidad de libros que tengo y no voy a volver a leer (o a leer por primera vez) y ocupan el espacio de libros que puede que sí ocupen un lugar más especial en mi vida.
2. No se trata de cantidad, sino de calidad. Tener millones de libros acumulados en una balda, ¿de qué sirve? Yo opto por tener justo los que de verdad quiero y aportan algo a mi vida. Puedes tener muchísimos ejemplares, pero no sirve de nada si no vas a tener tiempo de leértelos y de disfrutarlos.
3. Mis amigos y familiares me regalan muchos libros. Cuando me pongo a mirar todos los que tengo, me doy cuenta de que muchos de ellos son regalados por personas de mi entorno. La mayoría me los ha regalado mi madre, y cuando uno de ellos me gusta especialmente, eso hace que le tenga más cariño aún. ¿Será que se dan cuenta de que me encanta leer?
4. Quiero leer más de algunos géneros. Observando los libros nos damos cuenta de lo que tenemos, y de lo que no tenemos. Me gustaría darle más oportunidades a libros de temática feminista. Tengo alguno que otro, pero me encantaría leer más. También me gustaría leer más ci-fi, por supuesto, y leer algo de algunos géneros que no suelo leer, por ejemplo, histórica o romántica.
5. Me gustaría donar y regalar algunos de ellos. Estoy pensando en regalar y donar algunos de los que tengo. Aún así, muchos de los libros que tengo son regalados, como he dicho antes, y eso hace que me de pena (no por ellos, sino por la persona que me los regaló; aunque también pienso que si yo regalase algún libro y esa persona prefiriese no quedárselo, yo lo entendería). Tampoco los puedo vender (la mayoría) porque tienen la firma del autor con mi nombre, porque están subrayados, o porque están malgastados (eso de mal habría que verlo). Por ejemplo, los libros de la saga Crepúsculo no me los voy a volver a leer. Lo he intentado, pero que va, ya pasó de época. Aún así, fueron los libros que me abrieron realmente la mente para decir "quiero leer más" (aunque ya había leído libros antes), y es por ello que tengo un desasosiego espiritual.
6. Con una miniestantería me sobra. Muchas veces (en épocas de consumismo) he querido tener más estanterías para tener más libros, pero me doy cuenta día a día que con la que tengo (sólo una), me sobra y me da para todo lo que quiero. Si un libro me eeeeeencanta y lo volvería a leer, lo tengo en mi estantería; sino, se va o va al ebook (o eso intento).















Ver siempre los mismos libros por todos lados. Esto lo digo siempre y es que a veces hasta me da auténtico dolor de cabeza. En muchos blogs/canales de booktube están los mismos, mismos libros. Esto a mí me causa tremendo agobio porque parece que solo existe un libro en el mundo y además seguro que no me gusta.
Cuando tengamos ganas de leer, es mejor elegir uno que queramos leer de verdad y que hayamos querido leer desde hace tiempo. O no hace falta que sea desde hace tiempo, simplemente con que queramos leerlo va de sobra.






